Se dice que esta meditación ayuda a que tus oraciones sean efectivas. Al practicarla, puedes encarnar o convertirte en tu oración, para que el resplandor de tu compasión y presencia centrada en el corazón trabaje para ti y para quienes rezas. También se dice que las visualizaciones y los movimientos activan profundamente tu autorrealización, tu verdadera divinidad, y ayudan a manifestar tus intenciones y tu destino final. Se sugiere practicar esta meditación al atardecer durante 31 minutos durante 40, 90 o 120 días.
Become an Arete Member For Access
Debes ser miembro para acceder a este contenido.
¿Ya eres miembro? Inicie sesión aquí