5 de junio de 1990
Nuestro miedo puede volverse tan grande que nos paraliza, y nuestra agresividad tan intensa que nos impide detenernos. Cuando esto sucede, a menudo no podemos contener lo que llevamos dentro y buscamos a otros con quienes desahogarnos o que nos ayuden a gestionarlo. Si bien otros pueden aconsejarnos y ofrecernos sugerencias útiles, en última instancia, somos los únicos que podemos controlar nuestras vidas y a nosotros mismos.
La contención puede definirse como la capacidad de retener, procesar y regular nuestra propia energía y experiencias internas (emociones, impulsos, pensamientos y cuerpos sutiles) sin permitir que se manifiesten o se desborden de forma que nos abrumen a nosotros mismos o a los demás. Se dice que esta práctica crea un recipiente o contenedor sólido, que nos brinda resistencia, tolerancia y nos ayuda a mantener la calma.
Become an Arete Member For Access
¡Debes ser miembro de Premium para acceder a este contenido.